Se han vendido más vinilos en la primera mitad de 2019 que en el mismo período en 2018

Hace años, algún visionario predijo que a estas alturas los discos, libros, revistas o vinilos habrían desaparecido. Que lo digital lo habría “devorado” todo. Pero la realidad es otra: la gente sigue consumiendo contenido de forma física. Consideramos que lo físico tiene más valor que lo digital.

Según la Recording Industry Association of America, las ventas de vinilos crecieron un 12,9% durante la primera mitad de 2019 en comparación con el mismo período de tiempo del año anterior. Las ventas de discos compactos se mantuvieron estables, y si la dinámica actual se mantiene, los vinilos pronto superarán a los CDs, compensando la disminución de otras ventas de música física. Los ingresos por streaming crecieron más rápidamente por razones obvias: es más barato y más accesible. Pero está claro que la gente no está dispuesta a renunciar a lo de siempre, una tecnología que apenas ha cambiado desde los años sesenta.

Preferimos comprar bienes físicos que su equivalente digital pese a pagar un precio más alto por ellos. Y si tuviéramos que elegir, preferiríamos tener un vinilo que su portada digitalizada en algún lugar de la nube. Eso es lo que explica un artículo de Ozgun Atasoy de la Universidad de Basilea y Carey Morewedge de la Universidad de Boston basado en una serie de experimentos. El resultado, la “propiedad psicológica”: nos cuesta creer que somos propietarios de algo que no podemos tocar físicamente. 

El problema es que esa opción no está allí la mayor parte del tiempo. La industria discográfica se deshizo de la fabricación de vinilos cuando aparecieron los CDs, las grandes cadenas de tiendas dejaron de vender vinilos… Pero gracias a los pequeños productores y las tiendas de discos, que también funcionan como centros comunitarios, se ha mantenido viva la cultura y el formato. Prueba de ello es su auge actual y que las grandes empresas vuelvan a ver su potencial comercial. 

Algo similar está sucediendo con los libros. Según la American Booksellers’ Association, las ventas de las librerías independientes subieron un 5% en 2018. Esto se debe, en parte, a que estos lugares son puntos de encuentro entre lectores donde se puede discutir sobre libros, hacer recomendaciones o pedir ayuda a los expertos. Además, los libros de algunas editoriales pequeñas pueden tener más éxito en este tipo de establecimientos que en grandes webs de venta.

La creación, fabricación y distribución independiente, más fuertes que nunca, frente a las grandes corporaciones que apuestan por generar contenido en masa a través de Internet. Mantenemos la esperanza. 

Fuente: La Vanguardia